El envasado al vacío y el frigorífico son grandes aliados. Los dos son métodos de conservación muy efectivos y combinándolos podemos conseguir grandes ventajas.
Una vez que almacenamos un producto envasado en la nevera, ya estamos consiguiendo mantenerlo fresco y en buenas condiciones durante mayor cantidad de tiempo. El envasado permite alargar la vida de un producto entre 3 y 5 veces más. Cuanto más fresco esté el producto al envasarlo, más durará sin perder sus propiedades.
Envasando y guardando el alimento en el frigorífico, no solo conseguimos prolongar su conservación. También evitamos que se mezclen los sabores que hay en la nevera, lo protegemos de agresiones externas como lo son microorganismos, logramos que se mantengan sus propiedades organolépticas (sabor, olor, textura) durante más tiempo y si lo congelamos, evitamos que se cree escarcha.


